Es tan mala la rutina?

[picapp align=”center” wrap=”false” link=”term=marathon&iid=7234749″ src=”1/7/8/f/Irena_Mikitenko_of_c65d.jpg?adImageId=12515116&imageId=7234749″ width=”380″ height=”328″ /]

He escuchado con alguna frecuencia a mucha gente quejándose de la rutina. “Mata el amor”, “la pasión” y hasta “la creatividad” dicen. Pero, muchas veces la rutina no es tan mala. Permítanme explicarles porque lo pienso así.

La constancia traducida en rutinas y hábitos esta detrás del éxito personal y profesional de muchos. Deportistas, estudiantes, empresarios, incluso amas de casa, debe sus logros a rutinas exitosas. Lo interesante de las rutinas es su predecibilidad. Lo es tanto que es fácil predecir hasta el resultado final. Por ejemplo, una rutina de ejercicios y buenos hábitos alimenticios tendrán como resultado perder peso y otra serie de beneficios estéticos y de salud asociados.

Las rutinas y los hábitos terminan por definir, en buena medida, lo que somos. Con frecuencia, nos ganamos etiquetas debido a nuestros hábitos. ‘Borracho’ le dicen al que tiene el hábito de beber y ‘estudioso’ al que estudia con regularidad. Lo cierto, es que por alguna razón vemos el éxito como una instantánea en el tiempo y no, como una sucesión de eventos. Vemos al maratonista cruzando la meta pero preferimos ignorar los meses de arduo entrenamiento que hubo detrás. Aplaudimos al artista al final del concierto pero pasamos por alto la esforzada rutina que lo llevó ahí.

Claro, que no todas las rutinas ni todos los hábitos nos producen satisfacción o nos darán buenos resultados de largo plazo. Algunos son inofensivos y otros hasta perjudiciales. El problema de estos últimos es que no siempre es sencillo relacionar su efecto negativo con la causa, pues suelen estar distantes en el tiempo y la conexión no es necesariamente clara.

A parte de escaparse de vez en cuando de la rutina, cuando esta se torna aburrida, es importante cortar por lo sano con las aquellas que son dañinas. Esos hábitos que silenciosamente van minando nuestra felicidad, salud o amor propio. Pero, también es importante enriquecer aquellas que nos han dado resultados positivos, esto con el fin de maximizar los buenos frutos. Decía mi hijo recientemente “mi rutina no es ni fracasada ni exitosa, sencillamente es aburrida”. La misma rutina aburrida pero necesaria puede dejar de serlo con un poco de creatividad, ya se introduciendo nuevos elementos, cambiando o eliminando partes de esta. Después de todo no todas las rutinas son tan malas. Aunque casi nunca lo vemos así, hay rutinas que nos mantienen con vida: comer y respirar.

Comparte con nosotros tus rutinas y hábitos exitosos!

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