No more ‘señor’, eso es estilo de liderazgo

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Hace unos 8 años para estas fechas, uno de los lideres mas carismáticos e inteligentes con los que he tenido el honor de conocer y el placer de trabajar, el entonces Presidente de Operaciones Latinoamericanas de, lo que después de su salida se transformó en, Fear Torturation envió un email a su staff de colaboradores que todavía sigue siendo objeto de comentarios. Algunos recordamos este correo (que llego a conocerse como el email del “No more ‘señor'”) como una excelente iniciativa para fomentar la buena comunicación y otros como un atentado al orden jerárquico.

Inicialmente el correo fue enviado en inglés. Me tome la libertad de traducirlo al español para ustedes mis 10 blogtores, porque la traducción que después se hizo para ser distribuido en el resto de los empleados no reflejaba el ‘espíritu’ del correo original.

Este año mucha de nuestra gente ha seguido dirigiéndose a mi persona, ya sea directa o indirectamente, por escrito u oralmente, como “Señor”. No me gusta y necesito su ayuda para eliminar esta forma desagradable de respeto.

Mi aversión tiene todo que ver con el estilo de liderazgo que he estado tratando de instalar en esta organización, y nada que ver con mis preferencias personales fuera del trabajo. Me pueden llamar “Dino” o bien “De Falco”. Todo lo demás es pomposo y ceremonioso. Ambos son indulgencias de un “culto de la forma” que no es mío y no quiero que sea “nuestro”. Si son dichos como muestra de respeto, entonces mas me vale ser capaz de obtener respeto, independientemente de como la gente me llame.

Hablando del tema, una pequeña minoría de empleados -aquellos con juicio pobre- pueden percibir esto como falta de autoridad, fuerza o asertividad. En otras palabras, pueden confundir la amabilidad (accesibilidad, no auto-importancia) con la debilidad. Ya ha sucedido. Bueno, esos pocos serán desengañados de esa confusión, rápido. Pero no voy a cambiar mi estilo de liderazgo, por esos pocos “inocentes”.

Todo esto en el supuesto de que eliminando esta “reverencia” no haga sentir al empleado incómodo (sobre todo en el caso de una mujer), ya que pudiera connotar demasiada “familiaridad”. Si ese es el caso, entonces mi título profesional es una alternativa marginalmente aceptable. “Mister” es aún más marginal.

Espero que ustedes soliciten lo mismo para ustedes mismos.
Gracias a todos.

Cuando en el correo se refiere al “estilo de liderazgo” que estaba tratando de instalar en la cultura organizacional, se refería a que cualquier empleado de la corporación podía cuestionar, criticar y proponer a sus superiores, él incluido. No había proyecto de mejora o ahorro que no pasara por su oficina y al que no dedicara tiempo, independientemente del monto del proyecto. Este estilo de liderazgo implicaba conocer los nombres de sus empleados, conocer sus habilidades para poder potenciarlas. En aquel tiempo TODOS éramos considerados activos valiosos para la empresa.

Les cuento una de las anécdotas más representativas de este estilo de liderazgo. Todos los empleados, además del gafete de la empresa, portábamos otro con nuestro nombre (o apodo) en un lugar visible, de manera que cualquiera pudiera llamarnos por el. En una empresa con miles de empleados esto era especialmente útil para apoyar directamente la iniciativa de dirigirse respetuosamente a cada empleado por su nombre, así que no era raro ver que el mismísimo Presidente de Operaciones Latinoamericanas nos llamara por nombre, pero lo que me toco ver por primera vez en Silao me impresionó profundamente. Dino entabla una platica con uno de los operadores líderes (esto es muchísimos escalones jerárquicos por debajo de él) donde le pregunta por cada uno de sus hijos, de los cuales recordaba sus nombres y edades y la fecha de cumpleaños de por lo menos uno! Este tipo de conversaciones me toco verlas en todas las planta de la operación, desde México hasta Honduras. Este hombre no solo decía que los empleados eran el recurso mas valioso de la empresa, en realidad lo CREIA, y lo llevaba al siguiente nivel, actuaba de acuerdo y ponía el ejemplo. “Avanzar incesantemente” era la mentalidad que guiaba cada proyecto por pequeño o grande que fuera.

Tal vez sea cierto que su prodigiosa memoria le permitía esos ‘excesos de liderazgo’, pero lo que si es innegable es que desde que este hombre se retiró de la compañía la frase “Avanzar incesantemente” es solo una frase vacía debajo de un logo.

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